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Mocos, tos y resfriados infantiles

¿qué podemos hacer para ayudarles a sentirse mejor?

Llega el otoño, empiezan a bajar las temperaturas y, después de unas semanas de colegio, en muchas casas aparece un paisaje bien conocido: pañuelos por todas partes, narices congestionadas y esa tos que parece intensificarse justo cuando llega la hora de dormir.

Los resfriados infantiles son muy habituales durante los meses más fríos. De hecho, durante la infancia pueden aparecer varios a lo largo del año porque existen muchos virus diferentes capaces de causarlos y el sistema inmunitario todavía está entrando en contacto con muchos de ellos por primera vez. Y cuando llega un resfriado, la pregunta suele ser la misma: ¿qué podemos hacer para que se encuentren un poco mejor?

La respuesta no pasa necesariamente por intentar que todos los síntomas desaparezcan de inmediato. Muchas veces se trata, sobre todo, de ayudarles a estar más cómodos mientras su organismo hace su trabajo.

Un resfriado detrás de otro… ¿es normal?

Cuando se empieza el colegio o la escuela infantil aumenta el contacto con otros niños y niñas y, de forma inevitable, también con muchos virus. Por eso no es extraño tener la sensación de que acaba un resfriado y, poco después, empieza otro.

Durante los primeros años pueden producirse aproximadamente entre seis y diez resfriados al año, mientras el organismo va adquiriendo inmunidad frente a diferentes virus.

Esto también ayuda a desmontar una idea bastante habitual: tener muchos resfriados no significa necesariamente tener “las defensas bajas”. En la mayoría de los casos, los resfriados infantiles son procesos leves, de origen vírico, que evolucionan favorablemente por sí solos.

Primero llegan los mocos… ¿y después?

El resfriado suele empezar por la nariz y la garganta. Pueden aparecer mucosidad, congestión nasal, estornudos, irritación de garganta, cansancio y, con frecuencia, tos.

Los mocos pueden resultar incómodos —y cuando hay niños pequeños en casa pueden llegar a parecer infinitos—, pero forman parte de los mecanismos que tiene nuestro aparato respiratorio para protegerse y eliminar secreciones.

Por eso, más que obsesionarnos con eliminarlos, podemos ayudar a respirar mejor y a expulsarlos con mayor facilidad. Una de las medidas más sencillas es el suero fisiológico o las soluciones salinas nasales, especialmente cuando la congestión dificulta comer o dormir. En los bebés, los lavados nasales pueden resultar especialmente útiles cuando están incómodos.

Y algo importante: el color o la textura de la mucosidad puede ir cambiando durante el proceso. La evolución general —cómo respira, cómo come, si juega, si está bien hidratado, si tiene fiebre o si su estado empeora— nos aporta mucha más información que fijarnos únicamente en los mocos.

¿Y esa tos que parece no acabar nunca?

La tos es probablemente uno de los síntomas que más preocupa a las familias, especialmente cuando aparece por la noche. Pero toser también cumple una función.

La tos es un mecanismo de defensa del aparato respiratorio que ayuda a movilizar y eliminar mucosidad y otras secreciones de las vías respiratorias. Por eso, cuando existe una tos productiva, no siempre interesa intentar eliminarla por completo.

En muchos resfriados, además, la tos aparece porque la mucosidad de la nariz desciende hacia la parte posterior de la garganta. Al tumbarse, esta sensación puede hacerse más evidente y provocar más tos. Puede aparecer una tos más seca e irritativa o una tos acompañada de mayor cantidad de mucosidad. Lo más importante es observar cómo se encuentra el niño o la niña entre los episodios de tos.

Si come o bebe con normalidad, respira bien, se mantiene activo y no presenta otros signos de alerta, la tos asociada a un resfriado suele formar parte del mismo proceso.

Cuando llega la noche, todo parece un poco peor

Es casi un clásico: durante el día parece que el resfriado es soportable y, cuando llega la hora de dormir, la nariz se tapa y empieza la tos.
No siempre significa que el resfriado haya empeorado. Al tumbarnos, la mucosidad se moviliza de una forma diferente y puede acumularse o descender hacia la garganta, aumentando la sensación de congestión y provocando tos.

No siempre significa que el resfriado haya empeorado. Al tumbarnos, la mucosidad se moviliza de una forma diferente y puede acumularse o descender hacia la garganta, aumentando la sensación de congestión y provocando tos.

Por eso puede ayudar realizar un lavado nasal antes de acostarse y procurar que la habitación esté bien ventilada, sin humo y con una temperatura confortable. Y aunque la tentación sea abrigar mucho porque está resfriado, no hace falta convertir la habitación en pleno verano: un ambiente excesivamente caliente y seco también puede resultar molesto para las vías respiratorias.

Una pequeña caja de herramientas para los resfriados infantiles

No existe una fórmula mágica que haga desaparecer un resfriado de un día para otro. Los medicamentos para la tos o el resfriado tampoco curan su causa ni acortan necesariamente su evolución.

Pero sí disponemos de algunas medidas sencillas que pueden ayudar.

Nariz limpia cuando realmente lo necesita

El suero fisiológico o las soluciones salinas pueden ayudar cuando la congestión dificulta respirar, dormir o comer.

Líquidos con frecuencia

Mantener una buena hidratación ayuda a compensar la pérdida de líquidos y puede facilitar que las secreciones sean menos espesas. Agua, caldos u otros líquidos adecuados a cada edad pueden ser buenos aliados.

Descanso, pero sin convertir el sofá en una obligación

Si se encuentra bien y tiene ganas de jugar tranquilamente, no es necesario obligarle a permanecer en la cama. El propio cuerpo suele marcar el ritmo.

Ventilar los espacios

Renovar el aire de las habitaciones y evitar el humo del tabaco ayuda a crear un entorno más confortable para las vías respiratorias.

Un poco de miel, solo a partir del año

En mayores de un año, un poco de miel puede ayudar a suavizar la garganta y la tos. La miel nunca debe darse a bebés menores de 12 meses, ya que puede contener esporas de la bacteria responsable del botulismo infantil.

Y, sobre todo, un poco de paciencia. En un resfriado normal, el cuerpo necesita tiempo.

Cuando buscamos una ayuda extra

Cuando un niño o una niña está incómodo, duerme mal o tiene la garganta irritada, es comprensible buscar algo que pueda ayudarle a pasar mejor esos días.

Existen productos formulados específicamente para la infancia en diferentes formatos —jarabes, viales, sprays u otras preparaciones— que pueden estar orientados a proporcionar confort frente a algunos síntomas.

Algunas fórmulas incorporan ingredientes tradicionalmente utilizados para cuidar la garganta y las vías respiratorias. Un ejemplo es el llantén, una planta sobre la que ya hemos hablado en el blog de Som Salut por su relación con la tos, las mucosas y el bienestar respiratorio.

Sin embargo, en la infancia no debemos asumir que un ingrediente o producto natural es adecuado simplemente por ser natural. La edad y la formulación concreta son importantes.

Por eso, antes de escoger cualquier producto conviene comprobar:

  • la edad mínima indicada;
  • la composición;
  • la dosis recomendada;
  • si está tomando otros medicamentos;
  • y las advertencias del fabricante.

En la infancia, los medicamentos para el resfriado y la tos —como mucolíticos, antihistamínicos, expectorantes o descongestionantes— no deben administrarse por cuenta propia.

Es recomendable utilizarlos únicamente cuando lo indique un profesional sanitario.
Y con los productos naturales debemos aplicar el mismo criterio: “natural” no significa automáticamente “adecuado para cualquier edad”.

Por eso, si no tienes claro qué producto puede ser más apropiado, es preferible pedir asesoramiento antes de administrarlo.

Adios pañuelos Pinisan
jarabe infantil Nocofren
spray nasal EAU DE QUINTON
Oli esencial eucalipto radiata terpenic
Aprolis Kids TUSIPROPOL

¿Cuándo deja de parecer simplemente un resfriado?

La mayoría de los resfriados infantiles evolucionan sin complicaciones, pero existen situaciones en las que conviene consultar con pediatría.

Especialmente si observas que:

  • le cuesta respirar, respira muy rápido o se le marcan las costillas;
  • está muy decaído o excesivamente adormilado;
  • bebe muy poco o presenta signos de deshidratación;
  • su estado general empeora en lugar de mejorar;
  • presenta dolor de oído persistente;
  • o se trata de un bebé menor de tres meses con fiebre

También es importante consultar si hay algo que te preocupa especialmente, aunque no aparezca en esta lista. Cuando hablamos de niños pequeños, su estado general y la evolución de los síntomas son siempre importantes.

Cada resfriado tiene su ritmo

Mocos, tos y resfriados infantiles forman casi parte del paisaje del otoño y del invierno cuando hay niños pequeños en casa. No siempre podemos hacer que desaparezcan rápidamente, pero sí podemos acompañarles, facilitar que respiren mejor, mantener una buena hidratación, respetar el descanso que necesitan y ayudarles a sentirse más cómodos mientras se recuperan.

Y, sobre todo, recordar que no todos los síntomas necesitan un producto ni todos los productos son adecuados para todas las edades. En Som Salut podemos orientarte sobre los productos infantiles disponibles y ayudarte a escoger la opción más adecuada según la edad y las necesidades de cada niño o niña.

¿Tienes dudas? Ven a vernos a nuestras tiendas de Mollet del Vallès. Estaremos encantados de ayudarte.