Crema fría de calabacín, manzana y menta
Una receta saludable y refrescante para el verano
Con la llegada de los días más calurosos, a menudo buscamos recetas más frescas, ligeras y fáciles de digerir. Pero comer fresco no significa comer poco ni renunciar a platos nutritivos. En verano también podemos preparar opciones saludables, completas y llenas de sabor, ideales para cuidarnos sin pasar demasiado tiempo en la cocina.
Esta crema fría de calabacín, manzana y menta es una propuesta perfecta para los días calurosos: suave, refrescante, digestiva y muy fácil de preparar. Se puede servir como primer plato, como cena ligera o convertirse en un plato más completo si le añadimos algún topping rico en proteína.
Además, es una alternativa diferente a las ensaladas de siempre, con una textura cremosa y un punto refrescante gracias a la manzana y la menta.
¿Por qué nos gusta esta receta?
El calabacín es una hortaliza muy ligera, rica en agua y de sabor suave, ideal para recetas de verano. La manzana verde aporta un toque fresco y ligeramente ácido, mientras que la menta ayuda a dar sensación de frescor y hace que la crema sea todavía más agradable.
El yogur natural o la alternativa vegetal sin azúcar aporta cremosidad sin necesidad de añadir nata ni ingredientes pesados. Y el topping de semillas suma textura, grasas saludables y un extra de nutrientes.
Es una receta sencilla, pero muy equilibrada: hidratante, digestiva y fácil de adaptar según las necesidades de cada persona.

Ingredientes
Para 2 personas:
- 2 calabacines medianos
- 1 manzana verde
- 1/2 cebolla tierna
- 1 yogur natural o alternativa vegetal sin azúcar
- Hojas de menta fresca
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal marina
- Pimienta blanca o negra
- Semillas de calabaza, sésamo o girasol para decorar
Preparación
Lava bien los calabacines y córtalos en dados. Puedes cocerlos al vapor o hervirlos suavemente durante unos minutos, hasta que estén tiernos. Si los cueces al vapor, conservarán mejor su sabor y textura.
Una vez cocidos, déjalos enfriar completamente. Este paso es importante para que la crema quede bien fresca y agradable.
Pela la manzana y córtala en trozos. Añádela al vaso de la batidora junto con el calabacín enfriado, la cebolla tierna, el yogur natural o vegetal, unas hojas de menta fresca, un chorrito de aceite de oliva virgen extra, un poco de sal y pimienta al gusto.
Tritúralo todo hasta obtener una textura fina y cremosa. Si la quieres más ligera, puedes añadir un poco de agua fría hasta conseguir la consistencia deseada.
Guarda la crema en la nevera durante un par de horas antes de servirla. Así estará bien fría y los sabores quedarán más integrados.
A la hora de servir, añade por encima unas semillas de calabaza, sésamo o girasol, unas gotas de aceite de oliva y, si quieres, alguna hoja de menta fresca para decorar.
¿Cómo hacerla más completa?
Esta crema puede ser un primer plato muy refrescante, pero también puedes convertirla en una opción más completa añadiendo algún ingrediente extra.
Puedes incorporarle:
- Huevo duro rallado
- Garbanzos crujientes
- Dados de tofu marinado
- Frutos secos picados
- Semillas variadas
- Un poco de queso fresco o feta desmenuzado
De esta manera, tendrás un plato único más nutritivo y saciante, perfecto para una comida ligera o una cena de verano.
Beneficios de los ingredientes principales
El calabacín es rico en agua y muy digestivo, por eso es una hortaliza ideal cuando hace calor o cuando buscamos platos más suaves. Aporta fibra, así como vitaminas del grupo B y vitamina C, y minerales como el potasio y el magnesio, que contribuyen al buen funcionamiento muscular y a mantener el equilibrio hídrico. También ayuda a dar volumen al plato sin hacerlo pesado.
La manzana verde aporta frescor, fibra y un toque naturalmente dulce y ácido que combina muy bien con el calabacín. Es rica en vitamina C y antioxidantes, y contiene minerales como el potasio, que ayuda a regular la presión arterial. También ayuda a que la crema sea más aromática y diferente.
La menta es una planta muy refrescante, ideal para recetas de verano. Además, contiene pequeñas cantidades de vitamina A y antioxidantes que contribuyen al bienestar digestivo.
Las semillas son una forma muy fácil de añadir nutrientes al plato. Las de calabaza, sésamo o girasol aportan grasas saludables, proteínas vegetales y minerales como el hierro, el zinc, el calcio y el magnesio, importantes para el sistema inmunitario y la salud ósea. También aportan vitamina E, con efecto antioxidante, y una textura crujiente que contrasta muy bien con la crema.
Tip Som Salut
Si quieres tener opciones saludables preparadas durante la semana, puedes hacer esta crema con antelación y guardarla en la nevera en un recipiente hermético. Se conserva bien durante 2 o 3 días y es perfecta para tener un plato fresco listo cuando llegas a casa.
También puedes adaptarla según lo que tengas en la nevera: cambiar la manzana verde por pera, añadir unas hojas de albahaca o sustituir el yogur por kéfir natural si quieres darle un toque más probiótico.
Comer bien en verano no tiene por qué ser complicado.
Con ingredientes sencillos, frescos y naturales podemos preparar platos llenos de sabor que nos ayuden a cuidarnos desde dentro.
Esta crema fría de calabacín, manzana y menta es una receta fácil, refrescante y muy versátil. Una propuesta ideal para incorporar más verduras al día a día y disfrutar de una alimentación saludable sin renunciar al placer de comer bien.
En Som Salut te acompañamos a cuidarte con ideas prácticas, productos naturales y consejos adaptados a tu ritmo.